2 de mayo de 2006

Hablar por Hablar

De todas las formas de definir a las personas, hay una clasificación, quizás no del todo correcta, pero que personalmente a mi me parece mucho más funcional: Las que hablan y las que no hablan.

Pasaré a describiros los entresijos que, por supuesto según mi forma de pensar, se puede sacar de estos dos tipos de comportamiento:

- Los que hablan --> tienen el riesgo de hablar mucho y por ello tambien corren el riesgo de cansar.
Pero, al menos tratan de introducir temas nuevos en la conversación, vivencias ocurrentes y cualquier cosa necesaria con tal de llenar el silencio con que muchas veces se inundan los diálogos.

- Los que no hablan --> esos, en mi opinión, son los peores. Se dedican a permanecer en silencio, escuchando sobre aquello que los otros hablan, empapándose de los comentarios y llegado el caso, criticándolos. Son... Absorbentes, como las esponjas.
Me parece injusto. No es lícito no exponerse a dar un comentario y permitirse el lujo de criticar los que dan los demás. En mi opinión sería como... un plagio sobre la conducta intelectual que ha originado el primero.

No se si alguna vez habeís estado en algún corrillo de gente, en el que hayais percibido estos dos tipos de persona. Pero, poned atención, porque siempre hay alguien que cumple con el organigrama anterior.

En mi pueblo hay un dicho relativo: "Quien más habla, más peca."
No se puede ser más claro.
Cuanto más se hable, más errores puedes cometer en tu plática, pero al menos quedará claro que no te has quedado esperando que sean otros los que te diviertan, y que tienes tus opiniones bien forjadas, sin esperar a escuchar las de los demas para entrar en discusión.