8 de abril de 2011

¿Bailamos?

La música sonaba en el salón en toda su amplitud. Los distintos tonos, graves y agudos, largos y cortos, flotaban en el aire, chocando y rebotando en las paredes, llenando el ambiente de sabor a fiesta.

Los músicos, en la tarima, movían sus pies acompañando el ritmo de la música. 1, 2, 3 y... acordes, corcheas, semicorcheas, blancas, negras y más acordes conformaban la partitura del momento. La música estaba en el aire. La canción de moda estaba sonando.

Los bailarines buscaban a su pareja, y se encaminaban raudos a la pista de baile. Los abrazos, las risas y las carantoñas, se hacían compañeros de viaje de los pasodobles, los boleros, las cumbias, los chotis, los merengues, la salsa y el rock and roll.

Movían sus caderas, sus pies, sus brazos, su cabeza.... los 650 músculos de sus cuerpos. Se agitaban enajenados siguiendo el compás, vueltas y más vueltas a lo largo del salón. Parejas y más parejas, compitiendo entre ellas por ser el foco de las miradas. Por llevar la compenetración a su extremo máximo. Por mostrar una nueva forma de bailar.

Mientras tanto, en una sala cercana, donde la música apenas si se atrevía a entrar, podía oirse una voz susurrando 1, 2, 3, 1, 2, 3, 1, 2, 3  y vuelta de nuevo, 1, 2, 3, 1, 2, 3, 1, 2, 3, al tiempo que miraba en un espejo la posición de sus brazos y se preguntaba si se atrevería a sacar a aquella chica a bailar.

7 de abril de 2011

Por casualidad

Esta mañana he escuchado un par de historias curiosas que.... ¿se han dado por casualidad? ó... ¿Había una razón de ser para que se produjeran? Paso a relatarlas para que seáis vosotros quienes juzguéis.

Primera historia:

Un hombre, se encuentra una cartera-billetero en la calle. Y, decide entregársela a su dueño, puesto que en los documentos que hay en la cartera aparece la dirección del mismo.
Pasan 3 años, y el hombre en cuestión sufre una avería en el coche un día cualquiera a las 4 ó 5 de la mañana. Casualmente, la persona que le auxilia resulta ser aquella que había perdido la cartera 3 años antes. 
¿Los buenos hechos son como un boomerang?

Segunda historia:
Una mujer, decide hacerse un tatuaje y opta por una letra china. Un tiempo después, decide adoptar una niñita china. Casualmente, el nombre de la niñita china en alfabeto chino es la letra que la mujer se había tatuado, y casualmente, ella se hizo el tatuaje el mismo mes en el que la niña nació. 
¿Existen los hechos predestinados sin que nosotros sepamos?

Casualidad. Según el diccionario de la lengua española, se define casualidad, como la combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. 

No se trata de una definición que eche mucha luz a lo que nosotros, conjunto del común de los mortales entendemos por casualidad.
Pero... ¿se necesitan unas premisas para que algo se de por casualidad?
¿ Existe un vínculo causa-efecto para algo que es casual
¿Hay algo/alguien que maneje los hilos de la casualidad
¿Cuál es la probabilidad de algo se de por casualidad? 
¿No es casualidad de que ahora mismo estés leyendo este post?



6 de abril de 2011

Aquellos maravillosos años.

Los niños ya no sueñan con dragones que exhalan fuego de sus fauces. Ya no quieren poseer una espada con la que luchar contra las injusticias acaecidas en ese recóndito país que solo aparece en los libros de colores colocados en las baldas inferiores de las estanterías de las Bibliotecas.

Ya no se imaginan ser príncipes cabalgando a lomos de un hermoso corcel, surcando praderas y venciendo las inhóspitas condiciones climáticas, con el ansíado sueño de alcanzar el castillo que alberga a la princesa más bella que han podido imaginar, y cuya vista les hará olvidar las penurias del camino.

Ellas, ya no sueñan ser princesas, ataviadas con bellos ropajes y cautivas de un amor que aún no conocen, pero que saben que algún día llegará a galope, trayendo consigo mismo el calor de unos besos con los que abrigar unas nuevas ilusiones.

Ya no sirven el te en tazas de plástico de colores. Ya no son capaces de imaginar el humo de un café recien hecho, ni el sabor de esas galletas imaginarias de mil sabores que educadamente ofrecen a sus invitados, invisibles en ocasiones.


Los balones ya no están prisioneros en el campo de juego. Y saltar a la comba ha dejado de ser el juego estrella en los patios de recreo: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. La Luna y el Sol.
Incluso hoy, no puedo evitar tararear aquella canción cuando enumero los planetas del sistema solar. Y... ¿la tabla de multiplicar? Hacer la prueba de recitar una tabla de multiplicar sin terminarla con ese rintintín rítmico que servía para no perdernos en la enumeración.
Y.... los lápices de colores, y los sacapuntas, y la mochila, y los estuches de dos pisos, y las carpetas clasificadoras, y..... y.....

En una palabra, que hoy estoy de añoranza.




5 de abril de 2011

En clase.

Llevo 40 minutos intentando compreder la verborrea del que se hace llamar profesor, sin entender ni una sola de sus palabras.
A estas alturas de la clase, tengo el sonido de sus pasos clavado en mis oidos. Podría asemejarse a un reloj que ha dejado de marcar la hora, estancadas sus agujas sin avanzar: Tic tac, tic tac. 
El tiempo parece haberse contraído, mientras en la hoja de mis apuntes, los dibujos se han expandido más y más. Podría dedicarme a los comics. Buscar un argumento y lanzarme de cabeza a dibujar la historia. Quizás fuera más productivo que estar escuchando estas teorías que, con sinceridad, no me interesan lo más mínimo. ¿Quizás? No, estoy seguro.
La era de los descubridores e inventores terminó. Ya está todo inventado. Tenemos internet, no?
Ups! Parece que el profesor está comenzando a preguntar. Supongo que más de uno hemos terminado por rendirnos a los brazos de Morfeo y pretende retomar el combate, que ya tiene perdido, para intentar captar nuestra atención.
Pero... ¿qué es lo que está preguntando? Este tío se flipa. ¿Como vamos a saber eso? Anda... preguntale al empollón, que seguro que tampoco lo sabe. ¿ó si? 
¡¡Cielos!! Que suene por fín la alarma indicando el final de la clase. Ese sonido estridente que en numerosas ocasiones suena a música celestial.


Ringggggggggggggggggg Ringgggggggggggggggggg Ringgggggggggggggggggggggg

4 de abril de 2011

Gustaba de..........


Gustaba de escribir sobre el mundo, de como lo veía.

Sabiéndose no ser poseedor de la verdad absoluta. Disfrutaba tan sólo, de vagar entre las palabras, de usarlas a su antojo para conseguir la música que en ese momento le apetecía bailar.

Hablaba de los entresijos de las relaciones personales, propias y ajenas. De sentimientos inherentes al ser humano, amor, odio, amistad, venganza... de como todo, en un momento, se enzarza en un círculo vicioso sin fin.

Gustaba de escribir. De analizar todos los colores que aparecían bajo un prisma de ideas. Unas incoherentes, otras más cercanas y reales. Todo tenía una razón de ser y un momento para existir.

Las ideas no eran sino, momentos conceptuales necesitados de un ahora y un porqué. Una situación, unas condiciones establecidas que te llevan hasta una solución a un problema que aún no conoces su existencia.

Gustaba de escribir. De vivir y expresar todo lo vivido. De impulsar las ganas de seguir viviendo.

24 de febrero de 2011

Mi Memoria, Mi Mente, ¿Lloverá?


Mi memoria, mi mente.

Llevo tiempo tratando de inventar una teoría que explique su comportamiento. Y... creo que la he encontrado.
Mi memoria es... como una nube. Una nube que antes ha sido un pequeño lago. Y que con el tiempo, y el sol, se ha evaporado.....
¿sin remedio?


Cuando el agua, del lago de mi memoria, estaba estancada, se mecía sutilmente con el viento. Jugaba con él.
Dejaba que las hojas de los árboles se deslizaran por su superficie como si de una pista de hielo se tratara.
Intercambiaba impresiones con el exterior.
Hoy, una hoja que se deja caer, mañana, un pequeño pajarillo en busca de un insecto que comer, pasado.... un futuro por resolver.
En esos momentos me encuentro ágil, con ganas de expresar lo que siento y veo, con ilusión, y con palabras agolpándose y luchando por salir....


Pero... el calor y el sol han hecho de las suyas, y el agua del lago de mi memoria se ha evaporado. Ha subido al cielo y ha formado una gran nube que surca la troposfera.
Todos los recuerdos e impresiones me han abandonado, relacionándose unicamente en el micromundo de los cúmulos y estratos donde está la nube que ahora mismo es mi memoria, mi mente.
Es en este estado, cuando mis ideas están enmarañadas como un algodón. Formando una nube de algodón. Una nube de palabras enlazadas y anudadas sin remedio ni solución.


Es tiempo de sequía.
El lago de mi memoria ya solo parece un barrizal. Añora la llegada de las lluvias que refrescan y que traen con ellas, la buena nueva de la esperanza y la ilusión por nuevas cosechas futuras
¿Volverán las nuevas impresiones, las ideas locas, las ilusiones?
¿Volverán mis sueños a correr en una pradera sin límites que acoten su recorrido?
¿Llegará la lluvia?
¿Lloverá?

12 de julio de 2010

Seguimos...

Se acercó decidida hasta la primera caja. Tiró con fuerza de la cinta de embalar que la precintaba y escuchó como se iba desgranando el viejo cartón a la vez que viejos tebeos y revistas caían al suelo.

Una por una, las fue echando un vistazo, hojeándolas con rapidez, y sonriendo cuando había algún titular que llamaba su atención. "Cielos, parecía que hubiera encontrado un vestigio de una civilización anterior... Tanto habían cambiado las cosas..."
Terminó con la primera caja, sin haber encontrado nada que mereciera la pena volver a ser guardado, salvo un par de recortes en los que aparecían un par de nombres conocidos bajo unas fotos simpáticas.

Avanzó hasta la segunda caja, repitiendo la misma operación que en la anterior para abrirla. Un par de ositos de peluche y unos viejos jerseys de aquella época en la que iba al colegio aparecieron.
Cogió uno de los osos y lo acercó hasta la nariz esperando que le llegaran aquellos olores de la niñez, pero... no llegó hasta su pituitaria nada más que olor a cerrado, abandonado y una pequeña nube de polvó que le hizo estornudar. "Aaaaaachís.. Aaaaachís.." No podía parar. "Aaaaachís...."

En uno de estos estornudos, al abrir los ojos, éstos, percibieron un montoncito de sobres atados con una cinta de pelo roja, que permanecían apoyados sobre un lateral de la caja, esperando pasar desapercibidos.

Con mano decidida cogió el paquetito, pensando que serían las cartas que siendo una niña, mandaba a los Reyes Magos, y que sus padres hubieran guardado pensando que así el tiempo se pararía y aquellos tiempos felices durarían eternamente. Imágenes del pasado se agolparon en su retina, y un par de silenciosas lágrimas rodaron por sus mejillas.

- Continuará -