24 de noviembre de 2006

simplemente.. ... cambios.

Cuando apareció entre la multitud, reconocí su cara. Mostraba una bella sonrisa, que llenaba de luz su faz, transmitiendo una belleza corpórea mayor que en otras ocasiones en las que nos habíamos visto.

Ya en el café, nos sentamos una enfrente de la otra.
Hablamos largo y tendido, del día a día, de la vida, de los cambios.

Y.. fue entonces cuando me notificó el gran cambio que se avecina en su vida con la llegada de un bebé.

Cambios físicos y sociales, que entrañan la mayor aventura del ser humano, como es el dar vida a un nuevo ser.
Sentir que algo se mueve sin tu interior, que nada en tu vientre, que eres su sustento y mundo, debe ser algo maravilloso de experimentar.

(Ahora... que conste que de momento no me ha llegado el instinto maternal.)

Feliz fin de semana,

4 comentarios:

Acus dijo...

Cambios físicos: Ojeras de no dormir porque cada dos horas el bebé necesita su toma.

Cambios sociales: No poder ir al cine por la misma razón de antes.

Tener un bebé te aporta mil y una satisfacción..., aunque no se me ocurre una en este instante... Cuando en un futuro tenga uno, me daré cuenta de qué cosas buenas me trae (un pan debajo del brazo estaría bien)

Besis

Perovsquita dijo...

Bueno, un pan... y algo más, porque en los tiempos que corren, tener un hijo requiere toda una inversión, en cuanto al tema económico se refiere.

O al menos, eso es lo que nos quieren hacer creer.

alida dijo...

El instinto maternal es con el tiempo no se da de un día para otro

pingus dijo...

yo me presento voluntario como semental de elevada calidad genética para fecundar a hembra qe administra este blog.

Respecto a la criatura en cuestión, sería recomendable ya desde el embarazo ir poniendo a la madre en el vientre una "aradiocasete" con himnos de equipos de futbol y forzar a la criatura a que utilice sus piernas para golpear en caso necesario el estomago de la madre por la escuadra.